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Monthly Archives: mayo 2018

Si el reloj no da las horas suficientes y los minutos no siguen el compás al unísono. Si el tiempo es tan relativo que crees que poco es suficiente pero al final nos falta. Si los números no cuadran, las letras ya no importan, y la música se desvanece sin ser ya escuchada; qué será de nosotros, que aparentamos ser lo que no fuimos, que de sueños los creamos y por desinterés morimos.

Si los días ya se acortan, las noches no se comparten, las promesas no se recuerdan. Si hemos convertido los imposibles en silencios y no te has dado ni cuenta. Si ya no soy prioritaria, si ya no espero despierta, si ya sé que la marea se tragó nuestros tesoros, nuestras ambiciones y mi isla desierta. Qué será del mañana, que intenté crear de una quimera, que llegaba con paso firme, y pierde fuerza… desvanecido en la noche, desdibujado en la niebla.

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Hay días en los que todavía recuerdo a esa gran desconocida, aquella chica que durante los meses de verano siempre tiene frío. La que sueña despierta por la noche, y sólo piensa en dormir durante el día; la que grita en silencio, la que no soporta el volumen demasiado alto pero llena su cabeza de música a todas horas. La chica que odia la televisión y un día de repente se enganchó a todo lo que creyó que jamás vería. La que habla mucho con ella misma y prefiere escuchar cuando no está sola. La que saltaba en los charcos, sin pensar en cómo quitar después las manchas de barro. La que para no estallar da mil vueltas en su cabeza a las cosas que la llenan de intranquilidad y se calma. La chica que creía en la eternidad,  pensando que las cosas que bien empiezan jamás terminan.

Hay días en los que hablo con esa chica que odia las mentiras pero a veces se autoengaña, la que espera desesperada, la que cuando busca nunca encuentra y la que cada dos por tres pierde los imperdibles de cuatro en cuatro. La que camina rápido pero corre muy lento; la que pega saltos de ilusión por cualquier cosa que le emociona pero siempre mantiene los pies en la tierra. La chica más responsable del mundo, y la que rinde mejor bajo la presión del último minuto. La que valora cada segundo, e invertiría en no hacer nada horas y horas si las tuviera. La chica que se gusta sólo en los días impares y que vive una relación de amor y odio con su espejo. La chica más perfeccionista, magistralmente imperfecta, completamente incompleta, confesa concupiscente con moral de doble cara, intachable y deshonesta.

Hay días en los que me gustaría conocerla totalmente; mi incondicional enemiga, mi aliada y mi leal compañera de vida.  La que si cae se levanta, una gran superviviente. La chica que intentó detener el tiempo a la vez que observaba volar las primaveras y así cumplió ayer los treinta y siete, en su cuerpo de mujer y en su corazón de veinte.