Skip navigation

Monthly Archives: junio 2017

Trazarás constelaciones en mi piel,

con las líneas que acariciaste una vez.

Contarás miles de estrellas sobre mi

si la noche hoy nos vuelve a sorprender.

Dejaré de soñarte,

te convertiré en mi realidad,

esta vez, no lo podremos evitar.

 

Sentirás un huracán dentro de ti,

recordando las caricias que te di.

Beberás de mi mirada una vez más

y esta noche no daremos marcha atrás.

Volveré a encontrarte,

gritaré contra el amanecer,

y tal vez, volveremos a caer.

 

Y te irás, porque es tarde, mi amor.

Déjame, sólo decirte adiós.

Con los besos que me diste y te di yo.

 

Volveré a buscarte en aquel bar, dime pronto si vendrás, que yo te espero.

Soñaré que eres libre y que saldrás, de tu esfera de cristal, de tu jaula de metal…

Y estarás siempre a mi lado al despertar… al despertar.

Anuncios

Vivo por y entre mis notas, las de mis cuadernos desgastados, las de la música que siempre va conmigo. Respiro el viento que a su ritmo me acompaña, susurrándome al oído la dulce melodía de esta obra de teatro a medio ensayar que es mi vida. Ahora ves, pero no miras. Tú no existes, tú me inventas: me iluminas. Tú, ignorante en tu día a día, asomas en mis silencios, en mi conciencia… en mi ruina.

Vivo de anhelos y sueños, los que nacen de mis sábanas blancas y los que me acompañan siempre que estoy despierta. Inspiro el aire que a su compás me ahoga, gritándole a mi cabeza con la brutal armonía de este libro inacabado cuyas páginas en blanco por momentos desafinan. No es más que melancolía, por las cosas no vividas. Deshojada en tu memoria, me cuelo entre tus sonidos, en tu cabeza, en tu inesperada sorpresa de naturaleza alcohólica e incomprendida.

Vivo, ¡si! porque no vivo. Grito, escucho, escribo, invento. No hay canción inacabada, no hay escrito sin sentido. Cada palabra que escapa es porque la sientes dentro. Duermo, ¿o no? ¿por qué no duermo? si sólo cerrar los ojos me traslada a mis ensueños, y vivir una quimera, de noche, en la madrugada, rompe a la desesperada las cadenas que, cerradas, detienen aquí bien dentro cada línea de este texto; sin metas, tan imperfecto, como el insomnio que hoy tengo, y que pronto dará paso a este montón de pretextos que olvidaré en cuanto duerma; que volverán si despierto.