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Monthly Archives: febrero 2017

Pensó de madrugada en las cosas que con el tiempo se perdieron, y recordó las cartas que ella misma recibía y contestaba con la impaciencia de quien no es capaz de saborear la espera con esa calma necesaria para alargar la dulce sensación de emoción que te embarga sólo de pensar en cada palabra que compartirás más tarde. Rebuscó entre los papeles de su memoria, escribiendo en el viento con tinta invisible un párrafo inolvidable de una misiva que jamás recibió nadie.

“Es en algunos momentos de ausencia cuando más echo de menos la falta de tus palabras y tu forma de ignorarme. Es cuando mi ventana no muestra más que una noche cerrada cuando más añoro tus silencios y tu indiferencia.

Cómo no me dejas ir, si no me apresas; si las cuerdas que me atan a ti las anudé yo misma. Cómo no levanto el vuelo si nunca jamás acariciaste mis alas. Cómo es posible que cada vez que determino empezar a odiarte aparezcas a mi lado y una sonrisa borre de un plumazo todos mis esfuerzos por no recordarte…

No me escribas, no me importa. Escríbeme, yo te espero. No escribas, no, que una carta me atará aún más a ti y eso no quiero. Escribe, que necesito un poco de tu aire, o muero.”

Y borrando la pizarra de las horas de insomnio, se durmió pensando que su carta se enviaba en un sobre de ilusiones, y que él, pues, la leía, y lloró por la certeza de creer que jamás le ofrecería respuesta alguna.

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