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Monthly Archives: septiembre 2016

   Hoy cumples seis años. Hoy, sin quererlo, das un paso más al mundo que te alejará de nosotros, y que te hará libre. Libre para pensar, para elegir, para volar; mientras nosotros, esperaremos nerviosos, confiando en que los errores que seguro hemos cometido no logren asustar tu valentía.

    Has crecido con espacio; a tu manera, tomando decisiones que yo no hubiera tomado nunca. Arriesgando en cada paso, cuando yo me acobardaba. Pensando por ti mismo, alimentando tu alma, volviéndome la cara enfadado cuando la razón me abandona y te digo que no, sin motivo alguno. Has crecido a tu aire, bajo el viento que de mi boca escapaba, y nosotros tan sólo hemos podido ajustarte las alas y acompañarte mientras elegías tu propio camino. Estás creciendo entre sonrisas, entre experiencias, entre unos padres que te adoran, y a los cuales todavía sorprendes cada día.

    Eres tan imprevisible unas veces y tan predecible en otras, que nos desconciertas sin remedio alguno. Nunca hubiera adivinado qué regalos preferías, ni logro entender los criterios con los que has elegido el lugar o los invitados a tu fiesta. Nunca hubiera imaginado que podrías razonar lo irrazonable, y tener en muchas ocasiones las ideas mucho más claras de lo que las tenemos tus propios padres.

      Creces, y eliges, y nos maravillan cada una de tus elecciones. Hablas con autoridad en casa, sin dudar en compartir con nosotros tus miedos y preocupaciones. Repites sarcasmos, inventas bromas, buscas cosquillas. Preguntas, preguntas, preguntas, preguntas, y siempre intentamos conseguirte una respuesta, aunque no siempre sea la que tú esperas. Tienes dos caras, como los discos de vinilo que tanto te gustan, y tan sólo quien tú eliges consigue llegar a verlas. Te admiro, y me asombro. A veces tan centro del mundo y otras tan escondido entre las sombras; unas susurrando al hombro y otras gritando a la vida. Tú; que escuchas cada consejo, que nos buscas mañana y tarde; que pides ayuda para las cosas sencillas y te lanzas sin red a lo insuperable. Te quiero desde lo más profundo, hasta el lugar más lejano: inalcanzable. Tú, mi niño feliz, salvaje, libre, indómito, bromista… ingobernable.

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Eso es lo que pesa un curso. Esa es la cantidad que mañana arrastraremos hasta la puerta del colegio y que durante unos meses te intentarán meter con embudo. Así, a lo bruto, sin darte tiempo a pensar en lo maravilloso que puede ser aprender lo que entre esas páginas se esconde. Pero con seis años, con suerte conseguirás rellenar todas las líneas y aprobar los exámenes que prueban todo lo que te han enseñado. Todo lo que olvidarás sin remedio. Porque 7 kilos de letras, son mucho peso añadido para una cabeza que aún se encuentra llena de ilusiones.

Pienso en todo lo que has aprendido este verano, sin abrir un sólo libro… qué pronto te diste cuenta que chapurreando francés te sonreían el doble, y las palabras se multiplicaban en tu boca sin darte cuenta. Qué rápido intuíste que con tu inglés de media lengua podías hacer muchos más amigos, soltándote a lo bruto, y sin red. Qué fácil es dividir cuando hay cuatro croissants y somos tres… porque al repartir el resto es uno y es para ti. Has aprendido, a toalla mojada, que la marea sube y baja con las horas, que las corrientes te arrastran, y que los bancos de arena son mucho más divertidos que los del parque. Nos has enseñado que bajo la superficie siempre se encuentra algo nuevo, que las almejas pueden ser unas mascotas excepcionales, y que son mucho más de lo que parecen. Has buscado más y más historia, pidiendo cuentos de amor y guerras, intentando comprender. Has calculado el vértigo en metros, mientras nos dejaban caer; y los cuartos, y las horas, y los kilómetros… y los meses que nos faltan para volver.

No se te olvidará cómo los pulpos disparan tinta cuando se asustan, y lo sé porque he visto tu expresión al verlo; ni olvidarás que a veces hacen daño, porque me has dado un beso para curarme en cuanto me ha picado. Has sabido plantar cara a tus primeros abusones, y la vida te ha enseñado que la valentía a veces te da un rodillazo en la cara haciéndote sangrar descontroladamente. También el dolor te ha grabado una lección que no se aprende en casa, y es que si la bicicleta va muy deprisa hay que girar con más cuidado.Te hemos observado reír de felicidad al saborear la libertad que te daba el escaparte un rato a solas. Sumar de cabeza para calcular si con tu dinero te llegaba. A leer los menús en el idioma que fuera, y preguntar sin miedo para que no decidiéramos por tí. Pronto te has dado cuenta que una red de pesca es ideal para cazar mariposas, y que los animales son más felices cuando los devuelves a su hogar.

Has aprendido tantas, tantas cosas… has descubierto que ahí fuera hay mucho más por aprender… y lo mucho que durante el curso, entre tanto libro, nos vamos a perder.