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Monthly Archives: noviembre 2008

Puedo mirar sin ser vista, escuchar sin ser oída, nadar en un ancho mar de asfalto oscurecido que acoge mis pasos firmes sobre el cemento gris que me devuelve el eco de mis pensamientos. Puedo volar sobre las cabezas de la gente entre el gran caos de la hora punta y gritarle al silencio sin hacer levantar una sola mirada. Puedo retarte a que mires, susurrar y que me escuches, puedo viajar al pasado y saludar al futuro en tan sólo unos segundos. Puedo crear un mundo paralelo en el que tan sólo el lejano recuerdo de los sonidos nos hagan recordar que no existe el silencio. Puedo buscar el sol con los ojos cerrados y sentir la lluvia antes de que llegue a mojarme, caminar hacia la niebla sin alcanzarla, buscar tu sombra esperando entre la bruma de de la mañana y correr desesperada hasta donde tú estás.

Puedo ser la dueña de cada uno de los instantes de mi vida, y soñar que mis sueños me pertenecen y se realizan a mi antojo, abrir una ventana de ilusiones y saludar al frío que atento esperaba mi sonrisa al otro lado de los cristales empañados. Puedo escribir de nuevo, puedo volver a sentir el tan añorado calor de las letras que me arropan tanto como el edredón de plumas que me abraza en las gélidas noches de invierno, puedo con todo, y con todos, y puedo diseñar un mundo entero, y cada mañana al levantarme puedo sonreir de nuevo, y sólo con mirarte a los ojos ya te siento, y sólo una verdad permanece en este momento, y es que yo sola no podría, porque sin tí, nada existe, y todos y cada uno de mis sueños se quedarían en un borroso intento.

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En algunas ocasiones, tenemos que ceder un espacio a la cordura, y dejar que sea ella la que se encargue de guiarnos por el camino de la coherencia. Intentamos luchar contra la adicción que nos provoca, sobrellevándolo de la mejor manera, aunque cuesta olvidar lo que tantas veces has tenido al alcance de tu mano. Un día, dos días, tres días,  doce días, cada día es más sencillo y a la vez más complicado, pero si he llegado hasta aquí, puede que consiga lograr llegar muchísimo más lejos. Quizá el recuerdo de mi inconstancia asoma sobre mis hombros y me asusta abandonar de nuevo una propuesta más. Quizá por una vez, lo haya conseguido y esté logrando vencer al presente inmediato para mejorar el futuro próximo.

Pero en algunos momentos, cuando el dulce sabor de sus burbujas se aparece en mi cabeza y me persigue susurrándome al oido la canción que mis labios quieren escuchar, me planteo mil preguntas y cada uno de los centímetros de mi cuerpo desafiarían al sentido común por tenerte un segundo en mi boca, por saborearte hoy dulce, a cambio de un mañana amargo, por sentirte hoy fría y mañana derramar lágrimas calientes, por no despedirte para siempre… aunque siempre nos quedará la promesa de un mañana en el que sin remordimientos pueda decir adios a los momentos que marca la razón.