Skip navigation

Cae al otro lado de la persiana el sol de media tarde, mientras todavía el sopor me acompaña, fruto de una siesta demasiado larga y de las pastillas para el resfriado que me ayudan a prolongar mi tiempo de letargo. Me pesan los párpados y me duele la garganta, y esta vez no es fruto de gritarle al mundo que soy libre de gritar si me hace falta.

Todavía cantan los pájaros al compás del viento, y es que tras la lluvia que ayer inundó las calles, hoy el cielo azul nos saluda entre las nubes blancas.

Miro al exterior con miradas ya monótonas y descubro el mismo paisaje que ayer me maravillaba, algo dentro de mí me susurra al oído que hemos pasado el punto de no retorno, y que va llegando la hora de empezar a pensar en volver a casa.

Quizá sea fruto de la somnolencia que me provoca este inoportuno constipado, o quizá el mal tiempo que nos ha acompañado durante la última semana lo que me hace añorar por fin mi cama. Tal vez sea que me falta espacio, y que tras veintitrés noches fuera de casa echo de menos las cuatro paredes que tan pequeñas me parecían hace poco más de tres semanas.

Así que por primera vez desde que arranqué el coche para decir adiós a la rutina, miro con una sonrisa la maleta, a sabiendas que dentro de 48 horas, volveré a girar la llave de mi puerta blindada, y por fin estaré en mi casa.

Anuncios

One Comment

  1. Bienvenida seas…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: